Usemos software libre
Con la simple acción de apretar el botón de encendido de nuestra computadora comienzan a desencadenarse una serie de eventos de los cuales, además de no conocerlos en el común de los casos, no tenemos ni idea en qué grado afectan nuestra libertad y la confidencialidad de nuestros datos.
Sucede que simplemente confiamos. Compramos por la marca, o algo según nuestras necesidades, o algo que esté a nuestro alcance. Algo que basta que funcione, haga las cosas bien y no falle. Y que sea bonito si da el caso. Ocurre que con respecto a las computadoras hay algo que para la mayoría de nosotros sobrepasa nuestra capacidad de valoración: las características de los programas (software) que vienen instalados y de los que luego iremos instalando a medida que la usamos.
Dichos programas son productos “intelectuales” desarrollado por personas o compañías con diferente intencionalidad, pero hay dos aspectos que sobresalen: si son gratis o no y si son libres o no. Independientemente de que haya que pagarlos o no el punto fundamental a tener en cuenta es que si lo que estamos usando es software libre o no. Si no es libre se lo denomina “privativo”.
El software privativo tiene su código fuente total o parcialmente vedado a la vista de cualquier persona o usuario. Obviamente no se puede alterar tampoco. Por lo tanto uno está obligado a usarlo sin saber si tiene funcionalidades escondidas y en qué medida estas podrían ser usadas para violar nuestra privacidad y aprovecharse de ello. Obviamente éste es el peor de los escenarios, además hay otras cuestiones, como la imposibilidad de contribuir directamente a la mejora del producto o adaptarlo a la medida de nuestras necesidades, claro está si tuvieramos los conocimientos para ello, pero de todas maneras estamos siempre relegando un poco de nuestra libertad al usarlos. Al menos a no saber si se está abusando de nuestra confianza, porque la posibilidad existe y los expertos pueden demostrarnoslo.
Seguramente dichos expertos estén comprometidos con el desarrollo de software libre que, por el contario, tiene su código abierto y disponible para comprobar que no se trata de software dañino y probablemente tengamos la oportunidad, si la licencia lo permite, de adasptarlo ( o que nos lo adapten ) a nuestras necesidades. En una entrega posterior veremos en detalle las ventajas que ofrece el software libre.